¿POR QUÉ ALGUNAS PERSONAS NO SIENTEN SÍNTOMAS DE ASCENSIÓN?

No todas las personas atraviesan estos procesos de la misma manera. Algunas sienten cambios físicos muy marcados: cansancio, alteraciones del sueño, mareos, sensibilidad, movimientos emocionales o una sensación difícil de explicar. Otras, en cambio, atraviesan períodos de transformación sin experimentar prácticamente ninguna manifestación física.

Y eso no significa que estén “fuera del proceso”.
Desde una mirada energética, cada persona tiene su propio ritmo y su propia manera de integrar aquello que está viviendo. Hay quienes procesan los cambios de una forma más intensa y visible, mientras que en otros la experiencia puede ser mucho más silenciosa: sueños diferentes, mayor intuición, claridad mental, cambios en la manera de relacionarse o simplemente una sensación de paz que antes no estaba.

También puede suceder que una persona ya haya atravesado determinados procesos internos y, por eso, lo que para otros resulta movilizador hoy, para ella se manifieste de una manera mucho más tranquila.
Pero hay algo que me parece fundamental: no deberíamos utilizar los síntomas como una medida de evolución espiritual.

Tener más síntomas no significa estar más evolucionado.
Y no tener ninguno tampoco significa estar desconectado de un proceso.
La transformación no debería convertirse en una competencia para ver quién está más cansado, quién duerme menos o quién experimenta más sensaciones.
Al final, mucho más importante que lo que sentimos durante un proceso es cómo vivimos aquello que sentimos.

Cómo tratamos a los demás.
Cómo nos tratamos a nosotros mismos.
Cuánta conciencia ponemos en nuestras decisiones.
Cuánto aprendemos a soltar.
Cuánto amor somos capaces de sostener incluso cuando la vida nos pone a prueba.

Y también algo importante: si alguien presenta síntomas físicos persistentes o preocupantes, no debería asumir automáticamente que se trata de una “ascensión”. Hay que cuidar el cuerpo y consultar con un profesional de la salud cuando corresponda.
Porque, si hablamos de conciencia, también tenemos que ser conscientes de nuestra propia humanidad.
La evolución no se mide por cuánto sufrís. Se refleja en quién estás eligiendo ser mientras atravesás tu camino.

Mi alma te abraza.
Mucho amor.
Diego Matus

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